jueves, 2 de diciembre de 2010

El robo de las joyas Hesse.

Octubre de 1944 las incursiones aliadas sobre Alemania se cobran un tributo enorme. Entre los alemanes que buscan refugio se encuentra una familia real, la casa de Hesse. Aunque no reinaban desde 1866 tenían un papel brillante en la sociedad alemana. Sus posesiones más valoradas eran las joyas de la corona Hesse, su valor estimado en 1944 era de doscientos millones de dólares.

Cuando las bombas aliadas cayeron sobre Frankfurt, la familia Hesse retiro las joyas de los bancos y las guardó en una finca familiar, el castillo de Kronberg. En el sótano del castillo se escondieron las joyas, hicieron un agujero en un suelo de cemento, luego guardaron una caja de zinc cerrada mediante cerradura, echando de nuevo cemento. Después levantaron una pared falsa que tapaba el escondite.


    Castillo de Kronberg

Cuando las fuerzas norteamericanas invadieron Alemania requisaron el castillo de Kronberg y lo convirtieron en un club de oficiales. El club de oficiales fue puesto bajo el mando de la capitán Kathleen Nash. Un visitante asiduo del club era su amante Jack Durant. No tardaron mucho en encontrar las joyas de la familia Hesse,  un soldado encontró la bóveda e informó a la capitán Nash, ella se lo comentó a Durant y este a su vez al comandante Watson. Entre los tres planearon saquear la caja, cogieron unos alicates, cortaron las tiaras, la pedrería y Durant y Nash se llevaron el oro a Suiza donde lo vendieron.


 Nash y Durant

Pero de repente ocurrió algo inesperado la princesa Sofía de la familia Hesse fue al castillo a pedir las joyas a  la capitán Nash pues estaba a punto de casarse. Nash le dijó a Sofía que volviera en una semana, ella y Durant aprovecharon para huir de Alemania. Cuando la princesa volvió descubrió que sus joyas familiares habían sido robadas y que el ejército norteamericano había iniciado una investigación.

Al cabo de unas semanas el robo de las alhajas perpetrado por oficiales norteamericanos se convirtió en un escándalo internacional en el que tuvo que intervenir el FBI. Nash, Durant y Watson fueron detenidos y  acusados de robo, en agosto de 1946 se celebró un juicio. Fueron condenados Durant a 15 años, Nash a 5 y Watson tan sólo a cuatro meses. Después del juicio lo que quedó de las joyas de los Hesse fue devuelto a la familia. Muchas joyas nunca se volvieron a encontrar.

Durant y Nash se casaron y luego de salir de la cárcel vivieron con un tren de vida muy elevado. Se sospechaba que vendieron muchas joyas a bandas criminales de Chicago.


Fuente: El botín escondido 

Fotos: Eksplorator

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