martes, 19 de junio de 2012

El dopaje en el deporte, en la época Victoriana.


Las carreras o caminatas de larga distancia al aire libre, conocidas como pedestrismo, eran un deporte muy popular en Gran Bretaña y Estados Unidos en la década de 1870 y 1880. Con el tiempo fue reemplazado por el ciclismo. Era un deporte de un brutal castigo. Los espectadores podían ver a los corredores con los pies sangrando o con los muslos acuchillados, para aliviar la tensión muscular.

En 1888, el campeón George Littlewood llegó a establecer un récord mundial que no fue superado durante casi un siglo (Yannis Kouros) , recorrer 623 millas (1.004 km) en una carrera de seis días. No era extraño que muy pocos atletas quisieron desafiar el registro de Littlewood. No sólo eran seis días físicamente extenuante, también eran tristemente monótonos, pues los corredores solían completar miles de vueltas a circuitos pequeños. En Gran Bretaña, uno de los lugares utilizados regularmente era el Royal Agricultural Hall, y fue aquí, en febrero de 1876, cuando el estadounidense Edward Payson Weston consiguió recorrer 185 kms en 24 horas. Su único competidor, el británico "Sr. Perkins", se retiró después de 14 horas y media.

Littlewood  FUENTE

En una carta indignada publicada en el British Medical Journal, se acusó a Weston de masticar hojas de coca durante su carrera. En breves palabras era un estimulante por lo tanto se dopaba. Estamos familiarizados con las historias sobre el dopaje en el deporte, pero probablemente es menos común encontrar un escándalo de este tipo en una revista médica. El BMJ se involucró en este caso. El Dr. Frederick Pavy , del Hospital de Guy, persuadió a Weston para recoger su orina durante la prueba. Pavy quería llevar a cabo un análisis químico de la orina, y examinarla al microscopio, con la esperanza de que ayudaría a resolver la duda de como el cuerpo humano obtiene la energía necesaria para tales proezas físicas.

En 1840 el químico alemán Justus von Liebig había argumentado que la proteína era nuestra principal fuente de energía. Creía que cuando comemos proteínas crean tejido muscular, y cuando necesitamos energía las proteínas rompen ese tejido, liberando energía en una reacción química. Esto parecía explicar por qué las personas con cuerpos musculosos eran más fuertes y tenían más resistencia que los que tenían cuerpos delgados o flácidos. Si la proteína se descomponía para crear energía durante el ejercicio, los residuos químicos se deberían encontrar en la orina, pero en la década de 1860 varios científicos europeos habían publicado estudios contradictorios de orina, con el argumento de que la proteína era sólo una posible fuente de energía, y que las grasas e hidratos de carbono también eran importantes.

Weston. Fuente


En la década de 1870 uno de los pocos defensores que quedaban de la tesis de Liebig era un fisiólogo estadounidense, el doctor Austin Flint Jr, quien hizo muchos estudios a Weston y afirmó que en sus muestras de orina se demostraba que la proteína era la fuente de energía fundamental para el ejercicio. Así que cuando Weston llegó a Londres, Pavy aprovechó la oportunidad para comprobar los resultados de Flint, utilizando el mismo hombre cobaya.

Al final resultó que, el incidente de la hoja de coca estropeó el experimento, por lo que la totalidad de la muestra fue descartada. Con otras muestras, no contaminadas del atleta, Pavy llegó a la conclusión de que la proteína no podía proporcionar toda la energía necesaria para el pedestrismo: Liebig y Flint estaban equivocados.

En aquel tiempo los atletas victorianos eran libres de tomar estimulantes, o "tónicos", como se llamaban entonces, durante los eventos deportivos. Las inyecciones de estricnina, tinturas de cocaína y sorbos de alcohol, eran usuales en la práctica médica para el tratamiento de dolores, fatiga, así que la idea era que si un atleta experimentaba estos síntomas en su competición, se les permitía tomar medicamentos para "curarse" como cualquier otra persona.

La constatación de que algunos medicamentos no sólo servían para curar los cuerpos enfermos o débiles, sino para ir más allá de nuestros límites físicos naturales no se afianzó en el deporte hasta bien entrado el siglo XX. Incluso en el siglo XXI todavía a veces hay dificultades para distinguir la diferencia entre el uso legítimo de un medicamento curativo, o el uso injusto del dopaje .

Dorando Pietri. Fuente


La primera sanción por trapas en los deportes competitivos, ocurrió en el maratón olímpico de Londres en 1908 , donde el italiano Pietri fue ayudado tras caerse repetidamente en los últimos cuatrocientos metros de la maratón, por un médico y el director técnico de la carrera. Pietri echó la culpa de sus desvanecimientos a que había desayunado mucha carne. Una carne que en 1908, la marca Oxo patrocinaba oficialmente para la Maratón Olímpica de ese año. Y solo quería deciros que lo único que para Weston era mejor que la hoja de coca, eran los concentrados de carne " Liebig's Extract of Meat" que comercializaba Oxo.

Fuente


Vía: The Guardian. Notes&Theories


1 comentario:

  1. La verdad que me parecio genial y muy interesante el articulo ver como siempre se buscaba ser mejor, a veces teniendo que masticar hojas de coca para lograrlo, yo actualmente prefiero correr pero con mi407

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