viernes, 24 de agosto de 2012

Las medallas de la amistad eterna


En el mundo deportivo actual con atletas egocéntricos, escándalos de dopaje, la historia de los japoneses Sueo Oe y Shuhei Nishida es un relato romántico dentro del mundo del deporte profesionalizado.Oe y Nishida eran dos saltadores de pértiga que compitieron en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936. Su historia ha sido devorada por el tiempo, una historia de lealtad compañerismo y amistad, que debe ser conocida.

Pódium del salto de altura Berlin 1936


Los saltadores de pértiga en aquellos tiempos aterrizaban con los pies en un montón de serrín, así que podéis imaginar la cantidad de rodillas y tobillos que acababan maltrechos. En aquel tiempo no había un número fijo de intentos. En los Juegos de 1936 Earle Meadows de los Estados Unidos ganó el oro con un salto de 4.35m. Los dos compañeros de equipo japonés saltaron la misma altura 4.25m. Nishida y Oe estuvieron compitiendo más de cinco horas para intentar desempatar. Los jueces pusieron fin a la competencia a las 9:00 de la noche y dejaron en manos del equipo japonés determinar quién de ellos debía obtener la plata. Nishida ganó la plata por haber saltado 4.25m en el primer intento.


Pero los saltadores no estaban satisfechos con la decisión. Al ser tan buenos amigos, cuando llegaron a Japón, Oe y Nishida fueron a un joyero local que les cortó las medallas por la mitad, y les hizo dos medallas con mitades iguales de bronce y plata.

La Medalla de la Amistad Eterna
Medalla de la Amistad Eterna

Esta acción, que pocas veces se ha visto en la historia del deporte, nos dice lo que significa ser un verdadero compañero, un verdadero deportista y un verdadero amigo. No es extraño que estas dos medallas llegaron a ser conocidas en todo el mundo como las Medallas de la Amistad Eterna.


Vía: Athleteoutreach

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