viernes, 9 de noviembre de 2012

Robert Liston: El bisturí más rápido del Reino Unido


Imagínese tumbado en una camilla en una sala de operaciones con un hueso roto y una infección comenzando a arraigarse. La puerta se abre y tres hombres entran, acarreando una colección de cuchillos y sierras. "El tiempo, señores," dice uno en voz alta

El hombre agarra la pierna y empieza a cortar justo por debajo de la rodilla. Corta a un lado y a otro. Puede sonar como una escena de Saw, pero esto es en realidad un procedimiento bastante típico en un pabellón quirúrgico de la época victoriana. Uno de los médicos de ésta época era Robert Liston.

Robert Liston. FUENTE

Antes de la anestesia, la velocidad era esencial para minimizar el dolor del paciente y mejorar sus posibilidades de sobrevivir a la cirugía. Richard Gordon, historiador cirujano y médico, llama a Liston el "cuchillo más rápido en el West End." El podía amputar una pierna en dos minutos y medio. Sólo alrededor de uno de cada 10 de los pacientes de Liston murió en su mesa de operaciones del University Hospital College de Londres. Los cirujanos de la época perdían alrededor de uno de cada cuatro.

Manos rápidas Liston tenía pacientes que acampaban en su sala de espera, aguardando su turno para verlo. De vez en cuando, la velocidad y el espectáculo de Liston era un estorbo para sus operaciones. Su percance más famoso fue la operación en la que iba tan rápido que le cortó los dedos a su asistente quirúrgico.

Liston era un instructor quirúrgico muy respetado y prolífico inventor. Algunas de sus creaciones, como la "férula de Liston", todavía existe hoy en día. Él realizó la primera operación en Europa bajo anestesia moderna, utilizando éter (1846). Pero era el principio del fin, sus manos ágiles quedaron obsoletas, pues el dolor ya no era un obstáculo para la cirugía, y la velocidad no sería nunca más, el mayor activo de un cirujano.

El uso del éter en los quirófanos reveló algunos inconvenientes. Se irritaban los pulmones de los cirujanos, los vómitos eran otro efecto secundario en los pacientes y, en algunas habitaciones sin ventanas donde la cirugía se realizaba con luz de gas, causaba incendios. Liston no llegaría a ver la mejora en los anestésicos, murió en 1847.


Vía: Mentalfloss


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