jueves, 20 de diciembre de 2012

Una breve historia del dinero


En el siglo XIII, el emperador chino Kublai Khan se embarcó en un experimento audaz. China en ese tiempo estaba dividida en diferentes regiones, muchas de las cuales emitieron sus propias monedas, desalentando el comercio dentro del imperio. Así que Kublai Khan decretó que en adelante el dinero tomaría la forma de papel.
 No era una idea totalmente original. Los gobernantes anteriores habían sancionado el papel moneda, pero siempre al lado de las monedas. La idea atrevida de Kublai era hacer que el papel moneda (el chao ) fuese el predominante.

Kublai Khan. FUENTE

Cuando el comerciante italiano Marco Polo visitó China, se maravilló ante el espectáculo de gente que intercambiaba su trabajo y bienes por simples papeles. Kublai Khan se adelantó a su tiempo. Lo importante sobre el dinero no era su forma, ni siquiera por lo que estaba respaldado, sino la confianza en él que tuviese la gente. Hoy, ese concepto es la base de todos los sistemas monetarios modernos, que se apoyan en los gobiernos y en la fe de la gente en él.

Hoy en día, muchas personas anhelan tiempos más simples. Es una reacción natural a un mundo en el que el dinero se está convirtiendo en algo abstracto y virtual, en la que sofisticados algoritmos informáticos ejecutan transacciones comerciales en microsegundos.

Los economistas modernos definen el dinero por las tres funciones que desempeña en la economía : 
Es un depósito de valor, 
es una unidad de cuenta, y es un medio de cambio. Sin embargo, en las economías "primitivas", el dinero era una manera de "arreglar matrimonios, establecer la paternidad de los hijos, buscar el perdón en el caso de los delitos, negociar tratados, adquirir seguidores... El dinero, entonces, no era para comprar y vender cosas, servía para ayudar a definir la estructura de las relaciones sociales. 


El dinero aparece por primera vez en registros escritos, en Mesopotamia durante el tercer milenio antes de Cristo, esta sociedad ya tenía una estructura financiera, los comerciantes utilizaban la plata como patrón de valor para equilibrar sus cuentas. Pero
 fue realmente en el siglo VII a.c. cuando el pequeño reino de Lidia introdujo las primeras monedas metálicas estandarizadas. Situado en lo que hoy es Turquía, Lidia estaba entre el Mediterráneo y el Cercano Oriente, y había mucho comercio. Y eso, resulta que es precisamente el tipo de situación en la que el dinero es muy útil. 
La moneda de Lidia estaba hecha de una aleación de oro y plata llamada electro, una moneda era exactamente igual a la otra.

FUENTE

Otros reinos siguieron el ejemplo de Lidia, y las monedas se convirtieron en omnipresentes en todo el Mediterráneo. La propagación del dinero a lo largo del Mediterráneo no significó que se utilizara universalmente. Lejos de ello, la mayoría de la gente vivían fuera de la economía monetaria. Pero a medida que el dinero se hizo más común, alentó la expansión de los mercados.

Los gobiernos se apresuraron a abrazar una moneda fuerte porque facilitaba la recaudación de impuestos. En el siglo III antes de Cristo, con el auge de Roma, el dinero se convirtió en una herramienta importante para la unificación y expansión del imperio , la reducción de los costos del comercio y la financiación de los ejércitos mantenían a los emperadores en el poder. 
Tras la caída del Imperio Romano, a partir del siglo III D.C., se produjo un descenso en el uso del dinero. Partes del antiguo imperio, como Gran Bretaña, dejaron de usar monedas. Muchos reinos pequeños acuñaron sus propias monedas. Pero, en general, la circulación de dinero bajó mucho.

El surgimiento de la sociedad feudal también socavó el papel del dinero. En la relación básica entre el amo y vasallo no mediaba el dinero por la prestación de servicios, sino más bien por un juramento de lealtad y una promesa de apoyo. En tal entorno, el dinero tenía poca utilidad. 
En el mundo feudal, el mantenimiento de la jerarquía social era mucho más importante que el crecimiento económico, el uso generalizado de dinero, con sus transacciones impersonales, su efecto de igualdad, y sus valores calculados, habría puesto patas arriba ese orden.


En el siglo XII, los europeos comenzaron a adoptar una nueva visión de dinero: en lugar de ser algo para atesorar o gastar se convirtió en algo para invertir. Esta idea surgió por el renovado interés en el comercio. Surgieron ferias por toda Europa, frecuentadas por una comunidad de comerciantes que habían comenzado a hacer negocios en todo el continente. Este período también vio el surgimiento de los bancos en las ciudades-estado de Italia. Los bancos fomentaron el uso del crédito y la deuda, que se hizo cada vez más importante para la economía, pues los reyes pedían prestado para financiar sus aventuras militares.

La invención de la letra de cambio, sentó las bases para la aparición del papel moneda en Occidente. La letra de cambio fue una especie de precursor del cheque viaje: era un documento que representaba una cantidad de oro que podía ser canjeado en ciudades diferentes. Los comerciantes que viajaban podían transportar sus bienes con mucho menos riesgo que llevando metales preciosos. 


En el siglo XVI en Europa, la cantidad de dinero en la economía estaba todavía en función de la cantidad de oro y de plata que tenía el poseedor del mismo. Los gobernantes de España y Portugal tras apoderarse de sus colonias del Nuevo Mundo acumularon enormes cantidades de metales preciosos, que desencadenaron los períodos de inflación galopante en la economía europea. 


El dinero como mercancía comenzó a cambiar sólo con la adopción generalizada del papel moneda, que encontró una cálida bienvenida en las colonias americanas. En 1690, por ejemplo, la provincia de la Bahía de Massachusetts emitió papel moneda para financiar una campaña militar, y lo hizo sin la promesa de apoyarlos billetes con oro o plata. 


File:Masscolony.png
Colonia de la Bahía de Massachusetts FUENTE

Más tarde, durante la Guerra de la Independencia de EEUU, el Congreso Continental imprimió "continentales" para pagar las deudas de guerra del nuevo país. Estos billetes fueron, en principio, respaldado por oro, pero se emitió gran cantidad de ellos cuyo valor superó con creces el oro disponible. Cuando los soldados y los comerciantes descubrieron que habían sido pagados con billetes con casi ningún valor, hubo una reacción en contra del papel moneda, y la Constitución de los EE.UU., prohibió a los Estados el uso de cualquier otro dinero que no fuesen monedas de oro y plata. No fue sino hasta 1862, durante la Guerra de Secesión, que el Congreso finalmente aprobó una ley que permitió al Gobierno a imprimir papel moneda, o "billetes verdes". 


Diez centavos de dólar (1862)  FUENTE

Eso no quiere decir que el papel moneda no estuviese disponible antes. A pesar de que el gobierno de EE.UU. solo acuñaba monedas, los bancos privados, emitían billetes en teoría respaldados por el oro, pero era difícil saber si un banco en realidad tenía suficiente oro para respaldar sus billetes, pues la regulación bancaria era prácticamente inexistente en ese momento. Lo que fue sorprendente es que la mayoría de los bancos fueron honrados y la economía de EE.UU. creció rápidamente.


El Banco de Inglaterra, por su parte, adoptó un enfoque mucho más sobrio. En 1821, se adoptó el patrón oro, los billetes estaban respaldados por el metal precioso. Otros países siguieron el ejemplo, y el patrón oro se convirtió en la regla general para las economías desarrolladas. El descubrimiento de grandes yacimientos de oro en el transcurso del siglo XIX aseguró que la oferta monetaria siguiera creciendo.
 El patrón oro, trajo estabilidad a los precios y fue enormemente beneficioso para los propietarios y los prestamistas. Sin embargo, también trajo la deflación, es decir, los precios cayeron en general, porque las poblaciones de los países y las economías crecieron, y sus gobiernos no podían aumentar la oferta de dinero por encima de la producción de oro. El patrón oro tampoco impidió que las economías cayeran en recesión, y cuando lo hicieron, como durante la crisis mundial conocida como la Larga Depresión, que duró desde 1873 hasta 1896, el cumplimiento de la norma "patrón oro" alargó la crisis.

Por supuesto, las ingeniosas mentes financieras siempre le darán una vuelta a las normas. Tener un estándar oro, no limitó el crecimiento del dinero. Los bancos hacían préstamos con toda libertad. La cantidad de papel moneda en circulación era mucho mayor que la cantidad real de oro y plata que los bancos poseían. Y así, mientras que el dinero todavía estaba atado al oro en las mentes de la gente, ya había comenzado a desengancharse de él.


Lo que finalmente descarriló el patrón oro fue la I Guerra Mundial. Los gobiernos necesitaban más dinero para sus ejércitos, por lo que simplemente comenzaron a imprimir dinero a mansalva. Y aunque muchos países trataron de regresar al patrón oro después de la guerra, la Gran Depresión terminó con el experimento para siempre. 
Las monedas de hoy en día son monedas "fiat", es decir, que están respaldadas por la autoridad del gobierno emisor, y nada más.

Durante más de 80 años, hemos estado viviendo en un mundo en el que el dinero puede ser creado, en efecto, de la nada. Como ya hemos comentado, los bancos centrales pueden crear dinero, pero también pueden hacerlo los bancos ordinarios. Cuando un banco hace un préstamo , por lo general sólo pone el dinero en la cuenta bancaria del prestatario, pues se les permite prestar más dinero del que tiene en sus reservas. Periodos como la reciente burbuja inmobiliaria, cuando los bancos hicieron un extraordinario número de préstamos incobrables, deberían recordarnos los peligros de crédito fuera de control.

Vía: Ieee Spectrum


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