viernes, 2 de agosto de 2013

El champán: El vino burbujeante creado por un accidente climático

Una copa de champán es a menudo sinónimo de un gran evento. Pero para los europeos del siglo XV la bebida burbujeante era producto de la mala elaboración del vino.

A finales de la década de 1400, las temperaturas cayeron repentinamente en el continente, se congelaron muchos lagos y ríos del continente, incluyendo el río Támesis y los canales de Venecia. Los monjes de la Abadía de Hautvillers en Champagne, cultivaban vino a gran altitud. La fermentación se detuvo temporalmente por el frío. Cuando llegó la primavera, con temperaturas más cálidas, el vino comenzó a fermentar de nuevo. Esto produjo un exceso de dióxido de carbono dentro de las botellas, creando un líquido burbujeante.

FUENTE

En 1668, la Iglesia Católica pidió a un monje con el nombre de Dom Pierre Pérignon que controlase los vinos de la abadía. El vino burbujeante hacía que las botellas explotasen en las bodegas, y Dom Pérignon fue el encargado de controlar la producción vinícola de la abadía.

Con el tiempo, sin embargo, los gustos cambiaron y a finales del siglo XVII, se le encargó a Dom Pérignon encargarse de la fabricación de la bebida burbujeante. Aunque los registros históricos muestran que un médico británico desarrolló una bebida burbujeante seis años antes que Pérignon comenzase su trabajo, Pérignon es conocido como el padre del champán gracias a sus técnicas y al proceso que desarrolló, conocido como el método francés, incorporando artificialmente el clima que creó el primer champán.

Vía. Smithsonianmag

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