miércoles, 4 de febrero de 2015

La historia de la moto de nieve


Con catorce años de edad, Joseph-Armand Bombardier arreglaba todo lo que encontraba en su casa. Relojes, trenes de juguete, e incluso el motor del coche familiar. Llegó a ser tan exasperante que su padre le compró un aparentemente irreparable motor Ford modelo T sólo para mantenerlo ocupado en el garaje por un tiempo. Bombardier creció en la perdida Valcourt, Quebec, en la década de 1920. En invierno si necesitabas viajar para una hospitalización, la única opción era un trineo tirado por caballos.

Joseph Armand Bombadier  FUENTE

Joseph consiguió reparar el motor del Modelo-T de Ford, después de trabajar durante más de un año en el taller de su padre. En la víspera de Año Nuevo en 1921, salió conduciendo un artilugio que constaba de un motor montado en esquís de madera, con una hélice de avión en la parte posterior, con el que fue directo hacia la nieve. Bombardier era sólo uno de los cientos de inventores que trataban de utilizar un motor para accionar un vehículo a través de la nieve. Su padre estaba impresionado, pero él tenía otros planes para Joseph. Como era tradición con las familias católicas en Quebec, se esperaba que el hijo mayor sería sacerdote. Joseph ingresó en el seminario.

En 1909, el inventor ruso Igor Sikorski inventó el Aerosani, que también corría en esquís y era propulsado por una hélice. Pero si la nieve era demasiado profunda, la hélice no podía tirar del peso del vehículo. Casi al mismo tiempo, un ingeniero militar francés llamado Adolphe Kégresse inventó un sistema que convertía un coche normal o camión en un vehículo semioruga efectivo para la nieve. En 1918 Ray H. Muscott de Waters, Michigan, emitió una patente para un vehículo de esquí que era utilizado por los carteros en el Medio Oeste. Pero al igual que la Aerosani, el vehículo de Muscott sólo funcionaba en nieve seca. Quebec, al igual que gran parte del resto de Canadá, acumulaba en invierno gran cantidad de nieve.

Aerosani  FUENTE

A los 17 años, Joseph convenció a su padre para abandonar el seminario y convertirse en un aprendiz en un taller mecánico en Valcourt. Después de un par de años de aprendeizaje, en 1926 le pidió a su padre: un préstamo para abrir su propio taller, el padre lo ayudó. El joven Bombardier se ganó rápidamente una reputación en la ciudad de genio que podía arreglar cualquier cosa, desde automóviles hasta las herramientas eléctricas o bombas agrícolas. Si necesitabs una herramienta que no existía, él mismo la construía.

Se casó y en su hogar por la noche y los domingos, Bombardier diseñaba modelos de motos de nieve. Trató de hacer un motor más ligero para que el vehículo no se hundese, pero se mantenía el sobrecalentamiento. Y así los siguientes ocho años ... hasta que llegó la tragedia. En el invierno de 1934, su hijo de dos años de edad tuvo una severa apendicitis. El niño iba a morir si no llegaba al hospital, que estaba a 30 kilómetros de distancia. Pero con las carreteras nevadas y con su prototipo de moto de nieve a medias no pudo hacer nada y su hijo murió.

Bombardier sabía que él podía ayudar a evitar que otras familias sufriesen esa tragedia. Así que volvió a entrar en su taller y redobló sus esfuerzos. Y menos de un año después, lo consiguió. Consiguió un modelo muy parecido a la moto de nieve moderna, sólo que mucho más grande y mucho menos ágil. Después de conseguir su patente, Bombardier amplió su taller y lo convirtió en una planta de producción creando puestos de trabajo muy necesarios en la pequeña ciudad de Valcourt.

Su primer paso fue conducir su modelo para siete pasajeros, la B7 Bombardier hizo fácilmente su recorrido a través de las nieves profundas del invierno de Quebec. El éxito le permitió construir una nueva planta de producción en 1940, y presentó la B12 de 12 pasajeros. A diferencia de sus predecesores, las ruedas eran sólidas en lugar de radios, que acumulaban nieve y frenaban el vehículo. Estas primeras motos de nieve se utilizaban para mercancías, llevar a los niños a la escuela, y proporcionar servicios de emergencia.




Cuando Canadá entró en la Segunda Guerra Mundial, Bombardier entró en su garaje y en unas pocas semanas construyó el prototipo de la B11, diseñado especialmente para uso militar. Que resultaron indispensables en los campos de batalla cubiertos de nieve. Consolidando su reputación como un genio inventor y un industrial inteligente.


Bombardier B12  FUENTE

Una década después inventó la moto de nieve personal. Bombardier fue capaz de combinar un motor más pequeño con un sistema continuo diseñado por su hijo mayor, Germain. En 1958, la compañía dio a conocer el invento y un error de imprenta lo bautizó como Ski-Doo. La gente lo vió como un vehículo recreativo. Pero él era reacio a comercializarlo como tal. Aún así no podía evitar que un nuevo deporte de invierno había nacido. Pese al coste de 900 dólares por unidad, 8.210 Ski-Doos se vendieron el primer año. Lamentablemente, no viviría para ver el increíble éxito de Ski-Doo. El 18 de febrero de 1964, murió de cáncer a la edad de 56 años.

Ski Doo  1962  FUENTE

En la actualidad, Bombardier es un héroe nacional en Canadá. Sus hijos han mantenido la empresa en marcha. Bajo el nombre de Bombardier Recreational Products. En Estados Unidos y Canadá, los entusiastas del deporte de invierno gastan anualmente más 28 millones de dólares en vehículos para la nieve y equipo relacionado.

Vía: Neatorama

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