martes, 26 de enero de 2016

El peor desastre marítimo civil de la Segunda Guerra Mundial


La muerte de David Stoliar, el 1 de mayo de 2014, en su casa en Bend, Oregón, a la edad de 91 años, recibió poca atención fuera de Oregon, donde vivía. Durante más de medio siglo, David Stoliar seguía siendo un testigo mudo de el peor desastre marítimo civil de la Segunda Guerra Mundial, el único sobreviviente de entre los cerca de 800 judíos que huían del Holocausto en Rumanía a bordo de un barco llamado Struma al que se le prohibió su atraque por las autoridades británicas en Palestina. Estuvieron 71 días en cuarentena en Turquía. Luego a la deriva y por último torpedeados por un submarino soviético en el Mar Negro en 1942.

El Struma, podría haber sido una nota olvidada de la historia del Holocausto si no hubiera sido por la supervivencia del señor Stoliar y su disposición a dar fe de las decisiones de indiferencia que llevaron a la muerte a cientos de inocentes.

Struma  1942  en Turquía  FUENTE

Los judíos rumanos estaban siendo masacrados por los nazis. Miles de ellos esperaban en Constanza, un puerto de Rumanía en el Mar Negro, para a través del Bósforo llegar a Palestina. Su desesperación era propicia para su explotación. El 11 de diciembre de 1941, el Struma dejó Constanza con más de 790 judíos rumanos, búlgaros y rusos. Hacinados en este barco de transporte de ganado, con literas apiladas a diez de altura, con poca comida y agua, sin cocina y sólo ocho baños. Sólo había dos pequeños botes salvavidas. La tripulación la componían diez personas en su mayoría búlgaros.

Los pasajeros pagaron hasta mil libras cada uno. El padre del Sr. Stoliar, un fabricante textil, pagó su pasaje. Cuando el motor falló a un par de millas, el capitán de un remolcador que pasaba lo reparó a cambio de los anillos de bodas de los pasajeros, sus últimos objetos de valor. Tres días más tarde, cerca de Turquía los motores fallaron de nuevo. Remolcadores turcos en el Bósforo, lo remolcaron mientras que consideraban su destino. Judíos de Estambul donaron alimentos, pero las condiciones a bordo se iban deteriorando.

Gran Bretaña, que tenía el control de Palestina, limitaba la inmigración judía para evitar enemistarse con los árabes, y se negó a dejar que los pasajeros entrasen allí sin visado. Diez fueron autorizados a desembarcar en Estambul: una mujer que sufrió un aborto involuntario, y otros nueve ayudados por un ejecutivo petrolero estadounidense, la Agencia Judía en Palestina y un judío turco que ayudó a los refugiados.

FUENTE

Los turcos cortaron el ancla del Struma, remolcanodo el barco de nuevo en el Mar Negro y lo pusieron a la deriva. Al día siguiente un submarino soviético, el SC-213 cuyo comandante tenía órdenes permanentes de Stalin para hundir todos los buques neutrales en el Mar Negro para impedir que los suministros llegasen a Alemania, lanzó un torpedo en la madrugada del 24 de febrero de 1942. La mayoría de los pasajeros y la tripulación se hundieron con el barco. Stoliar, que se había quedado dormido fue arrojado al mar con una lluvia de escombros, en su mayoría tablas de la cubierta destrozada.

Después de años de silencio, el Sr. Stoliar contó la historia a un reportero del Times. "Yo fui uno de los afortunados que cayó al mar. Cuando llegué a la superficie, no había nada más que una enorme cantidad de escombros y muchas personas que nadaban en el agua. El agua estaba muy fría". Muchos se aferraban a las maderas destrozadas de la cubierta. Nadó con el grupo, vestido con su chaqueta de cuero temblando de frío. No había nada que hacer sino esperar. Pasaron las horas y los gritos se desvanecieron gradualmente a medida que las personas sucumbieron a la hipotermia y al agotamiento. Pronto aparecieron las aves, volando sobre los cadáveres. Otro sobreviente el señor Dikof aún vivía al caer la noche, nadie parecía estar vivo, por la mañana el Sr. Dikof, también, había muerto.

Sólo en medio del mar, Stoliar pensó en suicidarse. Sacó una navaja para cortarse las venas, pero sus dedos estaban demasiado entumecidos para abrir la hoja. Unas 24 horas después de que el Struma se había hundido, un gran barco apareció en la distancia. Agitó frenéticamente su cuerpo. Un bote de remos se acercó. Fue izado a bordo, envuelto en mantas y llevado a un pueblo de pescadores de Turquía. Sus manos y pies estaban congelados. Fue hospitalizado en Estambul, encerrado durante seis semanas, para evitar a los medios de comunicación.

Durante meses el hundimiento del barco se convirtió en un grito de guerra para los judíos de todo el mundo. Generó protestas, una huelga general en Palestina, las amenazas de muerte contra los dirigentes británicos y turcos.

Stoliar llegó a Palestina con el tiempo y se unió a la Brigada Judía del ejército británico en 1943, sirviendo en Egipto y Libia. También luchó con el Ejército Israelí en 1948. Se convirtió en un ejecutivo del petróleo en la década de 1950 y vivió en Japón durante 18 años. Stoliar fijó su residencia en Oregon en 1971. Durante décadas no dijo nada acerca de la Struma, cuyo hundimiento fue olvidado. Pero el interés se reavivó en 2000, cuando Greg Buxton, un británico cuyos abuelos habían muerto a bordo, organizó una búsqueda exitosa de la embarcación. Stoliar habló a los periódicos y revistas y apareció en un documental del 2001, "El Struma," dirigida por el director canadiense Simcha Jacobovici.






Vía: The New York Times

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