viernes, 9 de marzo de 2018

Cuando la novela se consideraba un peligro para la moralidad


En el siglo XVIII muchas voces prominentes estaban preocupadas por la amenaza que representaban las personas que leían demasiado. Una enfermedad peligrosa parecía afligir a los jóvenes, algunos la diagnosticaron como adicción a la lectura. En toda Europa circularon informes sobre el exceso de lectura, lo que se describió como una epidemia. Los comportamientos asociados con este "contagio" acarreaban una moralidad disoluta y promiscua. Incluso los suicidios estuvieron asociados con esta nueva locura por la lectura.

El aumento de la lectura en el siglo XVIII se debió en gran medida a la creciente popularidad de un nuevo género literario:la novela. Novelas como Pamela o la virtud recompensada, de Samuel Richardson , (1740) y Julia o la nueva Eloisa, de Rousseau  (1761), se convirtieron en sensaciones literarias que se apoderaron de la imaginación de los lectores europeos. Las mentes pensantes de la época deliberaron que la exposición desenfrenada a la ficción llevaba a los lectores a perder el contacto con la realidad e identificarse con los personajes de la novela hasta el punto de adoptar su comportamiento.

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Pero es la publicación de "Las penas del joven Werther" de Goethe (1774) la que dispara las elucubraciones de los rectores de la moralidad.  La novela se convirtió en un evento mediático casi instantáneo. Es la primera sensación literaria documentada de la Europa moderna. La novela fue traducida al francés en (1775), inglés (1779), italiano (1781) y ruso (1788) y fue republicada varias veces en diferentes ediciones. Hubo más de 20 ediciones pirateadas. Una generación de jóvenes adoptó a Werther como su héroe. Los seguidores de Werther copiaron la moda del héroe trágico. Grupos de jóvenes adoptaron el uso de pantalones amarillos en combinación con un frac azul y botas altas imitando a Werther.


Werther  FUENTE


La "Werther Fever" también se reflejó a través de la comercialización masiva de dibujos, grabados y objetos cotidianos decorados con escenas de la novela. El atractivo de Werther duró hasta principios de 1800. Décadas después de su publicación, Napoleón declaró su admiración por la novela y afirmó que la había leído siete veces.

La reacción a la novela perturbó a las autoridades de toda Europa. Muchos vieron una legitimizacion del suicidio en la manera con la que Goethe describió el de Werther. Condenaron la novela como un peligro para el público. En 1775, la facultad de teología de la Universidad de Leipzig solicitó su prohibición por la promoción del suicidio. El ayuntamiento de Leipzig prohibió la novela y el uso del traje de Werther. Esta prohibición duró hasta 1825. La novela también fue prohibida en Italia y Dinamarca. El obispo de Milán, compró todas las copias disponibles de la novela para proteger a los lectores de Milán de su influencia. La escritora Madame de Staël (1766-1817), dijo que Werther 'había causado más suicidios. que la mujer más hermosa del mundo'.

Goethe  FUENTE

La asociación de la novela con la desorganización del orden moral representó un temprano ejemplo del pánico en los medios. Los efectos formidables, sensacionales y a menudo improbables atribuidos a las consecuencias de la lectura en el siglo XVIII, se repitieron más tarde en el cine, la televisión o Internet. En ese sentido, la fiebre de Werther anticipó los pánicos del futuro.


Vía: History Today

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