lunes, 1 de octubre de 2012

Berlín 1949: Bombardeando golosinas


En 1948, tres años después de la ocupación de Alemania, por los ejércitos vencedores, la URSS se había cansado de compartir Berlín, por lo que bloquearon el acceso desde tierra y agua a los dos millones de residentes en las zonas americanas, francesas y británicas de la ciudad. A partir de junio 1948, hasta septiembre de 1949, miles de pilotos transportaron 2,3 millones de toneladas de alimentos y suministros a los berlineses bloqueados. El nombre en clave para la misión estadounidense fue: Operación Vittles.

En su máximo apogeo en 1949, los aviones aterrizaban cada 90 segundos. Los pilotos hacían tres viajes al día, teniendo tan sólo siete horas de descanso. A pesar del horario agotador, un piloto estaba decidido a hacer algo más. El 19 de julio de 1948, el teniente Gail Halvorsen tomó su cámara de 8 mm rumbo al Aeropuerto de Tempelhof en Berlín. Al lado de la pista, vio a una docena de chicos y chicas, y empezó a charlar con ellos a través de una cerca de alambre de púas.

FUENTE

Halvorsen buscó en su bolsillo y sacó dos paquetes de chicles Doublemint que rompió en cuatro pedazos y los pasó a través de la valla. Los niños que recibieron el regalo parecían que acababan de darles mil dólares, otro niño pidió los envoltorios, para poder olerlos. Conmovido por la escena, Halvorsen prometió que les traería golosinas en un próximo vuelo, y les haría una señal moviendo las alas del avión.

No es sorprendente, que lanzar caramelos desde un avión militar esta en contra de las normas, pero Halvorsen estaba dispuesto a hacerlo. En primer lugar, convenció a su copiloto y a su ingeniero para que le diesen sus "raciones" semanales de caramelos. Luego abordó la problemática física de sus "bombas" dulces, un caramelo a 180 Km/h se precipita hacia el suelo a velocidades alarmantes. Halvorsen pensó en la solución, elaboró mini-paracaídas con pañuelos atados con una cuerda.

Nervioso y agotado, Halvorsen montó en su avión con su carga de azúcar. Tenía que tener mucha precisión para soltar los caramelos en el lado de la valla donde encontró a los niños de la valla. Justo antes de llegar a la pista, Halvorsen movió sus alas y mandó su ingeniero a tirar los paquetes de golosinas desde la tolva de las bengalas de emergencia.

Al día siguiente, fue llamado por su comandante que le enseñó un periódico. Una barra de chocolate había golpeado a un reportero en la cabeza. Pero en lugar de un consejo de guerra, Halvorsen recibió felicitaciones. El comandante de la operación, el general William Turner, dio cuenta del valor psicológico de los esfuerzos de Halvorsen y le prestó todo su apoyo: La operación "Little Vittles" era oficial.

Como Halvorsen, una docena de pilotos empezaron sus "bombas dulces". Halvorsen se convirtió en la cara más conocida del puente aéreo de Berlín y en un símbolo de la buena voluntad norteamericana. ¿Tienes algunos pañuelos? A este piloto, le vendría bien proclamó el "New York Post".

GAIL HALVORSEN

En total, en la operación "Little Vittles" llovieron 23 toneladas de golosinas en 250.000 "paracaídas". Y aunque se tardó casi un año, los soviéticos finalmente suspendieron el bloqueo, por una sencilla razón, no estaba funcionando. El puente aéreo fue un éxito, gracias en gran parte a los esfuerzos de pilotos como Halvorsen, llamado por los niños berlineses, "Uncle Wiggly Wings".

Vía: Neatorama

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