lunes, 4 de julio de 2016

La gigantesca estatua que nadie quería


Occidente tiene una nueva estatua está en Puerto Rico, es la más alta de la zona occidental del planeta. Se llama "Nacimiento de un Nuevo Mundo". Es una monumental escultura de Cristóbal Colón de 82 metros de altura realizada por el artista ruso-georgiano Zurab Tsereteli. La estatua ha sido situada desde principios de junio en Arecibo en la costa norte de Puerto Rico. La llegada a Arecibo es la culminación de un viaje de 25 años de este coloso de bronce y cobre que se encuentra entre las historias del mundo del arte más extrañas de los últimos tiempos.

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La estatua fue fundida en Rusia en 1991 y concebida como un regalo a los Estados Unidos con motivo del 500 aniversario del primer viaje de Colón a América. Después de haber sido rechazado por varias ciudades de EEUU debido a su tamaño monstruoso, la fealdad y el costo prohibitivo de la instalación, finalmente fue aceptada en 1998 por Puerto Rico, donde Colón había llegado en su segundo viaje en 1493.

Siguieron nuevos retrasos, y por un década, la estatua desmontada en 2.750 partes, estaba en una playa de Puerto Rico, expuesta a la arena y la sal. El "Nacimiento de un Nuevo Mundo" finalmente fue erigido een su ubicación actual gracias al apoyo de un hombre de negocios local y al dinero del propio artista en total 12 millones de dólares.

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El autor de la obra Zurab Tsereteli ha tenido una carrera larga y variada, pero su reputación de estatuas exageradas, fue cimentada en la década de 1990 bajo el patrocinio de su amigo, Yury Luzhkov, alcalde de Moscú. La más notoria de sus obras fue el monumento de Pedro el Grande en el centro de Moscú. Fue denostado por los habitantes de la ciudad, algunos incluso planearon hacerlo estallar.

La donación a los Estados Unidos del "Nacimiento de un Nuevo Mundo" tenía claras implicaciones diplomáticas se abría una nueva era de comercio y cooperación entre los dos países. Pero 25 años después, los vientos geopolíticos han cambiado. Varios grupos han protestado en Puerto Rico por la loa al conquistador, tal vez impulsado por el ejemplo de los activistas venezolanos que, en 2004, bajaron una estatua de Colón de su pedestal en una plaza de Caracas.

En la década de 1990, los Estados sucesores de la URSS no perdieron el tiempo en la colocación de gigantescas edificaciones, la Torre de Bayterek en Astana, capital de Kazajstán, o el monumento a la neutralidad en Ashgabat, una estatua chapada en oro del presidente de Turkmenistán, Saparmurat Niyazov, que gira continuamente siguiendo al Sol. Una gran estatua ecuestre de Genghis Khan en Mongolia...






Una de las pocas voces que apoyaron el "Nacimiento de un Nuevo Mundo" fue la de Donald Trump. Trump no es conocido por sus incursiones en el mundo del arte, pero se puede entrever que un hombre que construyó la que fue la torre más alta de Manhattan sería un seguidor de Tsereteli


Vía:1843Magazine

1 comentario:

  1. Se entiende el rechazo, ¡qué cosa más fea! Parecen haberla ubicado bien, en una zona donde se mirará de lejos.

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