jueves, 3 de febrero de 2011

La "escandalosa" vida privada del almirante Nelson





Horatio Nelson el gran marinero británico, famoso por su triunfo frente a la Armada hispano-francesa en Trafalgar fue un héroe en vida, pero hubo un asunto que la moral del Imperio Británico de finales del Siglo XVIII y principios del XIX nunca le perdonó, su vida privada.

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Horatio Nelson

Nelson desde que ascendió a capitán, quería casarse y conoció a una joven viuda en la isla de Nevis de la que se prendó. Nelson tenía entonces 32 años y buscaba la seguridad de un matrimonio. La viuda llamada Frances Nibet (Fanny) era una mujer muy nerviosa, algo incoveniente en la vida de un soldado. Tras casarse Fanny no celebraba las victorias de su marido, sino que le embargaba el pesar de volver a enviudar. Nelson se cansó de esta situación y le escribió una vez una carta que decía "Tengo una vida desgraciada. Envidio una muerte gloriosa".

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Frances Nibet


En 1793 fue destinado a Nápoles, allí conoció al anciano embajador británico, Sir William Hamilton y a su  joven y alegre esposa Emma. Una treinteañera rellenita pero muy atractiva con una gran pasión por la vida. El amor surgió entre los dos. Hamilton era consciente del afecto entre su esposa y Nelson, nunca se mostró resentido por esa relación. Es más hubo una época que los tres vivieron juntos.

Archivo:George Romney - Lady Hamilton as Circe.jpg
Emma Hamilton


Hasta 1798 estuvo destinado en Nápoles donde ya era todo un héroe por sus victorias en el Algarve y Abukir. Cada vez estaba más unido a Emma y los rumores de su relación adúltera comenzaban a llegar a Inglaterra y a Fanny Nelson. Nelson se dio cuenta que tenía que elegir entre dos mujeres y por supuesto ganó Emma que ya estaba embarazada de su primer hijo. Y tras diez años dio por concluido su matrimonio.

Regresó a Inglaterra en 1799 ya nombrado "par de la corona" y duque de Bronte. Adquirió una mansión en Merton, a las afueras de Londres, donde acogió a los Hamilton como sus huéspedes permanentes. A principios de 1800, Emma tuvo una hija a la que reconoció como legítima. El anciano sir William falleció en 1803, dejando a Nelson formando una familia poco convencional.

Los comentarios sobre esta relación era el tema preferido en los salones de la alta sociedad británica. El rey Jorge III, estaba completamente indignado y trataba con desprecio a Nelson. En 1805 partió para su última batalla, la multitud lo despidió en Portsmouth cuando zarpaba en el "Victory" su buque insignia. Como cuenta la historia venció en la batalla pero perdió la vida, en su lecho de muerte se dirigió al capitán Hardy"Recordad que dejo a la señora Hamilton y a mi hija Horatia como un legado a mi país. Nunca olvidéis a Horatia. Doy gracias a Dios por permitirme acabar mi vida cumpliendo con mi deber" El capitán Hardy anotó este mensaje en el cuaderno de bitácoras del buque.

Archivo:Mort nelson.jpg
Herida de muerte de Nelson en Trafalgar


Los restos de Nelson fueron enviados a Inglaterra con un recibimiento apoteósico, mientras Inglaterra adoraba la memoria de su héroe, no se supo respetar su última voluntad. Nelson había dejado escrito en su testamento que la mitad de su dinero estaba destinado a lady Hamilton y la otra mitad a lady Nelson. Sin embargo el primer ministro británico no permitió que la mitad del dinero del héroe fuese para una "furcia" llamada Hamilton. Por el contrario Fanny y las hermanas de Nelson con las que no tenía relación, fueron beneficiadas con elevadas pensiones a cargo del Estado.

A Emma Hamilton ni siquiera se le permitió asistir al funeral de su amado. Todas las amistades del almirante fueron abandonándola. Acumulo numerosas deudas y los acreedores se apoderaron de la mansión de Merton y de todo lo que contenía, desde el sable de honor de Nelson, hasta un tamborcillo que había regalado a su hija Horatia. Emma fue encarcelada entre 1813 y 1814 por las deudas y murió arruinada en el exilio, en Calais al año siguiente.

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Trafalgar Square. Estatua a Nelson.


En el parque Richelieu, próximo a donde estuvo su tumba en Calais, se levanta el único monumento en su memoria: un obelisco erigido a iniciativa de la Nelson Society. Mientras su amado desde 1844 tiene una estatua presidiendo la plaza de Trafalgar nombrada así en su recuerdo.

Fuente: Las grandes batallas de la Historia
Imágenes: Todas Creative Commons



3 comentarios:

  1. Mi nombre es Alejandro Lepe, soy chileno y considero que la ìmagen y el recuerdo del gran almirante Nelson, no se deben manchar con los errores que haya cometido en su vida personal. Se impone su hazaña en el frente de batalla, como fue la Batalla de Trafalgar.

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    1. alejandro lepe......lee e investiga, antes de comentar sandeces

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  2. Ya más de tres años del comentario de Alejandro pero tiene mucha razón, la historia es historia y no nos toca juzgar sus victorias por la vida privada que tuvieron. El que esté libre, que tire la primera piedra..

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