lunes, 20 de junio de 2016

El sindicalismo y la libertad de expresión en los EEUU


Para los trabajadores que a finales del XIX y principios del siglo XX luchaban en la calle por sus derechos en EEUU, el derecho a la libertad de expresión estaba muy restringido. La Primera Enmienda era una ilusión para muchos ciudadanos de Connecticut.

En 1791, un número suficiente de estados aprobó la Carta de Derechos, lo que garantizaba que el Congreso no podría violar el derecho a la libertad de expresión. Pero en la práctica, no se podía hablar a un grupo congregado en un sitio público si el permiso explícito de las autoridades locales.

El poder de las autoridades locales para limitar las manifestaciones o discursos en sitios públicos fue confirmado por una sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos ( Davis vs. Massachusetts ) en 1897, cuando un reverendo desafió la ley en Boston.

Los Trabajadores Industriales del Mundo (IWW), popularmente conocidos como los "Wobblies", idearon una estrategia para ganar las libertades que la ley les negaba. Comenzaron una lucha para conseguir la libertad de expresión, desafiaron las leyes locales y llenaron las cárceles, forzando a las autoridades locales a ceder. Los "Wobblies" obligaron a ciudades como San Diego a dejar sin efecto las prohibiciones legales. En 1912, 500 trabajadores llenaron Lincoln Square para escuchar a Ben Legere durante más de una hora sin intervención de la policía.

Ben Legere  FUENTE

En 1919 la Asamblea General de Connecticut promulgó leyes con penas de cárcel a las personas que hablasen de "manera desleal, difamatorias o abusivas", frente a 10 o más personas de manera que pudiese afectar al gobierno del estado. También se castigaba con pena de cárcel llevar una bandera roja.

Los Wobblies en Lincoln Square  FUENTE

No es hasta el año 1939 cuando la Corte Suprema de Estados Unidos validó uno de los conceptos básicos de la libertad de expresión tal como la conocemos hoy en día. El Congreso de Organizaciones Industriales (CIO) tomó la causa de la desaparecida (IWW). En Nueva Jersey, habían prohibido las reuniones públicas del sindicato mediante la invocación de una ordenanza municipal que prohibía a un conjunto de personas tratar de obstruir el gobierno por medios ilícitos. El Tribunal dictaminó que el uso de lugares públicos era "una parte de los privilegios, inmunidades, de los derechos y las libertades de los ciudadanos."


Vía: ConecticutHistory

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