jueves, 20 de octubre de 2011

Los bestiarii. Gladiadores contra fieras.


En la época en que se construyó el Coliseo, los espectáculos con animales eran una parte importante de los juegos. Las bestias salvajes siempre habían aparecido en los juegos, desde el principio, ya fuera en números con animales amaestrados o en cacerías en las que ciervos, cabras salvajes y antílopes se soltaban en la arena y morían a manos de cazadores expertos. A éstos "cazadores" se les llamaba "venatores".

Los animales salvajes se utilizaron de formas tan elaboradas e ingeniosas (que eran particularmente populares entre el populacho, mientras que las clases superiores preferían los combates de gladiadores) que se creó una clase especial de trabajadores, los "bestiariis", que se encargaban de los números con animales.

Como una forma de pena de muerte, la muerte por animales salvajes era un castigo para los enemigos del Estado, una categoría que incluía a los esclavos tomados prisioneros y declarados culpable de un delito grave. Estos eran enviados a la muerte desnudos y sin poder defenderse de las bestias. Luego estaban los bestiariis voluntarios, que según Séneca, eran hombres jóvenes que, para convertirse en expertos en el manejo de las armas, a veces luchaban contra las bestias.

Con el tiempo hicieron un negocio de éstos combates, y luchaban por el dinero. Se convirtieron en especialistas más capacitados. Tenían sus propias escuelas, como los gladiadores, y tenían sus propias costumbres, una jerga profesional y su propio uniforme.

Fuente

Los bestiarios, luchaban contra osos, leones y toros. La cacería de bestias salvajes cobró tanta popularidad que se creo una industria que importaba animales nuevos y exóticos para exhibirlos en la arena. De todos los rincones del Imperio se traían tigres y jirafas, antílopes y avestruces, mientras más exóticos los animales mejor. Durante las ceremonias de inauguración del anfiteatro de Flavio, en el año 80 d. C., patrocinadas por el emperador Tito, se sacrificaron nueve mil animales durante cien días de celebración. Pero la carne de estos animales no se desperdiciaba, la mayoría se regalaba en sorteos organizados durante las pausas en los días de espectáculo.

Uno de estos bestiarios se llamó Carpophorus. Sabemos de él porque el poeta Marcial escribió con entusiasmo, «Carpophorus podría haber matado a la hidra, a la quimera y al toro de Creta al mismo tiempo». Según Marcial, Carpophorus se enfrentó a un oso, luego mató a un león y luego con una lanza derribó a un leopardo en el aire, justo en el momento que saltaba sobre él. Mató a 20 animales en la inauguración del Coliseo y esto lo ponía a la altura de Hércules.


Fuentes: Breve Historia de los Gladiadores, Imperium Romanum, Mp files, Wikipedia


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