jueves, 13 de diciembre de 2012

Un fenómeno metereólogico devastador: Las microráfagas


Hace mas de un siglo, el 30 de junio de 1908, un visitante extraterrestre llegó a nuestro planeta. Un trozo de roca (o posiblemente hielo) de unos 30 metros de diámetro, a una velocidad 50 veces mayor a la que sale una bala de un rifle. Al pasar por la atmósfera se comprimió y a una altura de tan sólo unos pocos kilómetros por encima del suelo, esa energía a gran velocidad se convirtió en calor, y explotó.

Este fue el famoso evento de Tunguska. La bola de fuego creó un gran incendio forestal a través de cientos de kilómetros cuadrados en la región de Tunguska Podkamennaya. La onda expansiva abatió los árboles como un rodillo, derribando miles de ellos.

Las fotos de abajo no son Tunguska, pero tuvo que ser algo parecido.

FUENTE


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Lo que véis en las fotos no son palillos de dientes, son árboles, pinos lodgepole. Esta foto fue tomada en 1999 por Rod Benson, en Montana, y fueron derribados por una microráfaga, un fenómeno meteorológico poco común que puede crear fuertes vientos, que descienden a la superficie en forma de bolsa de aire frío, con velocidades de los 80 hasta los 150 kilómetros por hora.

Aunque parezca increíble, el poder de estas explosiones masivas proviene de la baja evaporación. Las gotas de lluvia en una nube pueden evaporarse, lo que enfría el aire circundante considerablemente. El aire frío es más denso y empieza a hundirse. En algunas raras circunstancias, el aire se hunde muy rápidamente, acelerado por diversos procesos.

Las microráfagas pueden ser devastadoras como sucedió en Tunguska en 1908. La explosión fue equivalente a una explosión nuclear de 15 a 20 megatones.


Vía: Bad Astronomy


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