martes, 5 de noviembre de 2013

La historia oculta del satélite asesino soviético


Hace medio siglo, el 1 de noviembre 1963,la Unión Soviética lanzó el primer prototipo del satelite "asesino", lo que hoy llamaríamos un sistema antisatélite o ASAT. Oficialmente anunciado como Polyot-1, esta nave espacial altamente maniobrable pretendía poder acercarse a un satélite "enemigo" y volarlo en pedazos. Esta misión fue el origen de largas décadas de trabajo para desarrollar y desplegar armas ofensivas en el espacio que culminaron en 1980 con el programa "Star Wars" de Ronald Reagan.



La era espacial apenas había comenzado cuando los ingenieros soviéticos ya estaban ocupados diseñando los planos del satélite asesino. Después de que en 1960 la URSS derribó un avión espía U-2 estadounidense, el presidente soviético Nikita Khrushchev tomó la determinación de hacer lo mismo con la nueva "amenaza" de los satélites espías.

Líderes de la industria de la aviación soviética, como Vladimir Myasishev y, más tarde, Vladimir Chelomei propusieron aviones espaciales orbitales, pero sus ideas eran demasiado descabelladas para la época. El padre del programa espacial soviético, Sergei Korolev, abogó que en el misil R-7 ICBM se instalase un interceptor que se enviaría en un curso de colisión hacia un objetivo exacto. Sin embargo, Chelomei abogó por un vehículo orbital autoguiado que al aproximarse a un satélite enemigo, explotase y y lo destruyese.En 1960, el Kremlin optó por la idea de Chelomei.

Chelomei   FUENTE

A la idea de Chelomei se le llamó "Istrebitel Sputnikov" (Destructor de satélites), la nave espacial con forma de barril tendría 17 propulsores para hacer cualquier maniobra concebible en órbita. Esto estaría apoyado por una compleja red de estaciones terrestres repartidas en varias zonas de la Unión Soviética para el seguimiento de satélites enemigos y guiar al asesino a su objetivo. El puesto de mando de alto secreto se instaló en Noguinsk un suburbio de Moscú. Un par de estaciones de orientación fueron desplegadas en la ciudad siberiana de Irkutsk, cerca del lago Balkhash en Kazajstán.

Hacia 1962, mientras los titulares de los periódicos soviéticos proclamaban los grandes éxitos de los cosmonautas, la Unión Soviética estaba centrando gran parte de su esfuerzo espacial en el satélite asesino. El 11 de febrero de 1963, dirigentes del Kremlin, como Nikita Khrushchev y Leonid Brezhnev, se dieron citas en las afueras de Fili, donde los ingenieros de Chelomei trabajaron en el primer satélite asesino. Se les mostró un enorme globo terrestre cubierto por una red de órbitas de satélites parpadeantes diseñados para ilustrar cómo funcionaría el interceptor.

Tras el éxito del primer lanzamiento en noviembre de 1963, las pruebas de vuelo de satélites asesinos soviéticos continuaron durante la mayor parte de la década de 1960. Exactamente hace 45 años, el 1 de noviembre de 1968, la URSS tuvo éxito con una intercepción real y la destrucción de un satélite especialmente diseñado para la prueba. Sin embargo, se necesitarían otros cinco años antes de que el sistema antisatélite entrase en servicio experimental, y toda otra década antes de que fuera plenamente operativos. En 1978, un R-36 ICBM transportó un satélite interceptor que partió del cosmódromo de Baikonur, en Kazajstán, y despegó hacia su destino. Pero el 18 de agosto de 1983, el líder soviético Yuri Andropov ordenó el fin de las pruebas, como un gesto de buena voluntad en medio de la Guerra Fría.

R36 ISBM   FUENTE

Sin embargo, los ingenieros siguieron trabajando en nuevas mejoras en los satélites asesinos, con planes mucho más aterradores incluyendo plataformas de combate con rayos láser. El sistema antisatélite actualizado,  fue capaz de perseguir satélites enemigos, incluso si hacían maniobras de evasión. Fue declarado operativo en 1991. Apenas dos años más tarde, con un país sin recursos encabezado por el presidente ruso Boris Yeltsin el proyecto no fue viable. Por la misma época, se publicó la primera foto que muestra el satélite IS.

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Istrebitel Sputnikov   FUENTE

Después de más de una década de parón, el programa antisatélite ruso mostró señales de vida otra vez en la década de 2000, cuando Estados Unidos y China, habían demostrado su capacidad para atacar y destruir satélites en el espacio. Ya sin la idea de objetos de combate caros y vulnerables en órbita, los militares rusos optaron por misiles balísticos transformados colocados en silos bien protegidos y equipado con satélites maniobrables capaces de enviar misiles en rumbo de colisión contra satélites enemigos en menos de un minuto.


Vía: Popular Mechanics


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