He aquí los elementos principales del llamado "broche de Preneste" que pretendía ser la prueba más antigua en latín escrito (siglo VII a.c.).
Esto era asombroso porque venía a demostrar a los lingüistas que el latín escrito era algo común en esa lejana época y, por lo tanto había que reescribir parte de la historia. El autor del descubrimiento fue Wolfgang Helbig, un científico alemán especialista en arqueología romana, una persona con gran reputación que nadie osaba contradecir sus hallazgos. Y éste del broche era de gran categoría le dio la dirección del Instituto alemán en Roma.
Pero no todos estaban de acuerdo con este polémico descubrimiento. Hubo un profesor italiano que empezó a decir que aquello era imposible, que Helbig mentía, todo el mundo se echó sobre él, lo echaron de la Universidad y murió en una humilde buhardilla.
Gracias a ella sabemos que el broche fue una falsificación hecha por dos personas. Una de ellas el comerciante Francesco Martinetti y la otra el propio Helbig, que fue quien le añadió a la aguja del broche etrusco la arcaica inscripción latina que lo haría famoso. Dejar el bronce en una tumba etrusca y lanzar el descubrimiento a bombo y platillo aprovechando la credibilidad de Helbig, fue todo uno.
Por lo tanto habrá que esperar a otra prueba más sólida para demostrar que el latín escrito se utilizaba de manera asidua en el siglo VII antes de Cristo. Por ahora los documentos más antiguos con alfabeto latino son:
- Lapis Niger VI A.C.
- Lapis Satricanum VI A.C.
- El vaso de Duenos IV A.C.
Fuente: ENIGMA
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