lunes, 15 de junio de 2026

Agapito García Atadell: "Otro joyero del PSOE"

 

   El gallego Agapito García Atadell, tipógrafo de profesión y miembro del PSOE, había medrado en el partido haciendo la pelota a todo el que tuviese poder. En agosto de 1936 fue nombrado jefe de una de las unidades que debían vigilar y reprimir las actividades facciosas en Madrid. La brigada que creó (que pasó a la historia con el nombre de Brigada del Amanecer), estaba formada por un grupo de cuarenta y ocho hombres, y tenía su sede en el confiscado palacio de los condes de Rincón, en el Paseo de la Castellana. 


Agapito García Atadell  FUENTE



    Enseguida se vio que a García Atadell le importaba mucho más la fama que los resultados concretos.  Sus logros se centraban en la captura de fascistas ocultos, grandes sumas de dinero y joyas, que entregaba a las autoridades, salvo una importante cantidad de ese dinero y joyas que se quedaron en sus bolsillos y en los de dos de sus colaboradores más íntimos: Luis Ortuño y Pedro Penabad. 

    Entre los cuarenta y ocho miembros de la Brigada había muchos individuos de la peor calaña, que habían sido simples ladrones y asesinos y que, ahora, con un arma en la mano, se sentían legitimados para actuar en el mismo sentido bajo el paraguas de una ideología presuntamente revolucionaria. No se sabe exactamente a cuánta gente asesinó el grupo de nuestro personaje, lo especialmente despreciable es que si los detenidos eran gente de buena posición, o lo que es lo mismo, con dinero o joyas, pasaban a convertirse en rehenes hasta que les entregaban sus bienes. Tras ello eran puestos a salvo en alguna delegación extranjera o se les permitía pasar a la zona rebelde con pasaportes falsos que el mismo García Atadell y sus compinches les proporcionaban. 

   Son curiosos los comportamientos primarios y tribales que le acompañaban, los paisanos de su pueblo (Viveiro), tuviesen la ideología que tuviesen, gozaban de su protección absoluta. También le encantaba codearse con los aristócratas que eran capturados, tratando de copiar sus maneras, andares y gestos refinados. Paul Preston explica cómo recibía a esos nobles en batín y hacía que sus secretarias fuesen primorosa y coquetamente vestidas, así como que a las puertas del palacete que ocupaba su brigada colgase un letrero en luces de colores que rezaba « Brigada García Atadell» . 

    Entre sus arrestos más sonoros estuvo el de la hermana de Gonzalo Queipo de Llano, Rosario. Lo cierto es que ella se había puesto en contacto con la brigada pensando que estaría así más segura y a salvo de una incontrolada patrulla anarquista, y con la esperanza de ser luego canjeada, lo que al poco logró. 

    Cuando ya había reunido suficiente dinero de sus "presos", planeó escaparse de Madrid en un acto de suprema cobardía. Su brigada había detenido a cerca de un millar de personas, de las que cien fueron asesinadas. Temía que las fuerzas rebeldes ocupasen Madrid y que perdiese todo el botín acumulado. Los mismos compañeros de la brigada de García Atadell valoraron en 25 millones de pesetas de la época, las joyas que tenía en su poder. Comenzó a divulgar noticias de que su vida corría peligro porque tanto anarquistas como comunistas querían matarlo por haber impedido que sus milicias perpetrasen asesinatos. De esta manera él y sus dos compinches, acompañados por la esposa de García Atadell, partieron rumbo a Alicante con el considerable botín. Allí consiguieron pasaportes cubanos falsos y zarparon rumbo a Marsella. De ahí lo hicieron hacia La Habana el 19 de noviembre de 1936. 


Agapito y Pedro Penabad  FUENTE


    Sin embargo, un sindicalista francés informó al cineasta Luis Buñuel, que por entonces estaba en Francia trabajando para la República, de que había unos españoles con muchas joyas a punto de embarcarse hacia América. Pronto se descubrió la identidad del viajero y el contenido de sus valijas. Tan despreciable había sido su comportamiento que la embajada de la España republicana no dudó en ponerse en contacto con el gobierno de Franco para que le detuviese, pues el barco hacía escala en Vigo y Santa Cruz de Tenerife. Tras obtener autorización del gobierno de Francia, fueron detenidos en Canarias. Después de ser interrogado fue llevado a Sevilla, en donde fue ejecutado, mediante garrote vil, en julio de 1937. 

   Son conocidas las palabras de Luis Buñuel sobre Atadell, al que tacha de simple bandido, canalla, violador y asesino por mucho que se calificase a sí mismo de socialista.

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