lunes, 21 de marzo de 2011

El día en que un avión se derribó a sí mismo


Ahora con el conflicto de Libia, estamos viendo en acción las naves aéreas "top" del momento. Ésto me ha recordado una curiosidad que escuché hace poco en la radio.

Un hecho insólito es que un avión se dispare a sí mismo, pero esto ocurrió. Los fusiles militares disparan balas a una velocidad de 900 metros/seg, casi tres veces la velocidad del sonido. Esta velocidad es parecida a la que alcanzan hoy en día los aviones de combate, como el MIG25 o el SR71 Blackbird.

Los proyectiles que disparan los aviones alcanzan su máxima velocidad a la salida de los cañones, luego por efecto de la resistencia van perdiendo velocidad y siguen una trayectoria parabólica hacia abajo.

El 21 de Septiembre de 1956 la USAF y Grumman se encontraban realizando pruebas aéreas y análisis de rendimiento en aviones de la serie F-11 Tiger, un avión capaz de alcanzar velocidades Match 1.1 y de buena maniobrabilidad, sobre el océano Pacífico. Uno de los pilotos involucrados en las pruebas era Thomas W. Attridge.

Archivo:F11F-1 VF-21 CVA-61 1957.jpeg
Fuente

Tras disparar una ráfaga a 3900 metros, el avión descendió a 2100 metros, con una trayectoria rectilínea, notando una gran sacudida, los daños eran grave, así que hizo un aterrizaje forzoso en una isla cercana, el avión salió ardiendo y él fue salvado por un helicóptero. El piloto se partió las piernas y varias costillas. Tras una investigación se descubriría que había sido impactado por sus propias balas que había disparado segundos antes a 3.900 metros. Las probabilidades que ésto ocurra son ínfimas. Pero esa fue la primera y única vez que ha tenido lugar este hecho.

Vía: Partiendo de cero
Otra fuente: Anfrix




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