jueves, 28 de julio de 2011

Fluoroscopio, la muerte espera en la zapatería.


Durante cuarenta años, una máquina fue casi indispensable para comprar zapatos,  con el fin de que se adaptaran perfectamente a los pies. Desde los años veinte a los cincuenta del pasado siglo, ninguna buena zapatería estaba completa sin el fluoroscopio.

Los clientes en la mayoría niños con sus pies en crecimiento, colocaban un pie sobre un tubo de Rayos X, éstos atravesaban el pie y el zapato para proyectar una imagen que se generaba en una pantalla fluorescente. Había tres visores diferentes para que la madre, el niño y el vendedor se pudieran divertir viendo las imágenes. El fluoroscopio atraía a los niños a las zapaterías y los padres creían que estaban haciendo lo mejor para ellos.

Fluoroscopio

En los años 20 del pasado siglo el mundo científico estaba de moda, y los zapatos encajados en los pies científicamente encajaban con esta realidad. En 1950 había diez mil fluoroscopios, sólo en las zapaterías de EEUU. Diez años más tarde desaparecieron por ser una grave amenaza para la salud. Los fluoroscopios emitían una radiación de 20 a 75 rems por minuto. La dosis máxima permitida hoy en día para trabajadores en planta nuclear es de 5 rems por año.

En 1895 el científico alemán Röntgen, descubrió una nueva forma de energía a la que denominó Rayos X, esta nueva energía permitía atravesar la piel humana, incluso el tejido más denso como es el hueso, bloqueará el rayo y  emitirá una oscura sombra sobre una placa fotográfica. En los EEUU, Edison vió la importancia de los Rx, y trabajó duro para desarrollar su potencial. El equipo de Edison inventó el fluoroscopio, que permitia que las imágenes radiografíadas pudiesen ser proyectadas en pantallas fosforescentes, que se podían ver en tiempo real. El ayudante de laboratorio de Edison, Clarence Dally pagó con su vida, el avance en esta tecnología. Edison horrorizado por lo que le sucedió a Dally, se alejó del estudio radiológico.

Clarence Dally

Durante la primera guerra mundial, un médico de Boston se dio cuenta, que podía ver más pacientes, utilizando el fluoroscopio de Edison para ver los pies de los soldados, sin que se tuviesen que quitar las botas. La idea durante los años veinte se trasladó a las zapaterías donde fueron todo un éxito.

Año tras año, los vendedores de zapatos irradiaron a sus clientes y a ellos mismos, en el manejo del aparato no tomaban ninguna precaución, como si fuese una radio. Los pies no era lo único que se exponía a la radiación, la madre miraba por un visor, el vendedor por otro, el niño subido a un pequeño podium mirando también, todos se exponían a la radiación por todas partes.

En 1949 los estudios que se publicaron en la, Revista de Medicina de New England, confirmaba que las máquinas producían suficiente radiación para provocar deformidades, infertilidades y tumores mortales. Era una aplicación tecnológica con grandes riesgos y ningún beneficio.

Los pioneros de la radiación que dieron su vida por su trabajo fueron denominados, "Mártires de la ciencia". Los que sacrificaron su vida o su salud por el fluoroscopio en las tiendas de zapatos, deberían llamarse "Mártires del comercio".

Fuente: Desastres de la Ingieneria


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