jueves, 5 de enero de 2012

El curioso volcán Paricutín


El 20 de Febrero de 1943, surgió de las profundidades, la que hoy día sigue siendo una de las montañas más jóvenes del mundo. Nació el Paricutín, dando un gran susto a un pastor que cuidaba sus ovejas. Después de casi setenta años, es una montaña de 600 metros. Está en el estado de Michoacán, en México en un pueblo que se llamaba Parangaricutiro y que hoy, está debajo de la lava.

Archivo:Paricutin 30 612.jpg
Paricutín activo


El pastor se llamaba Dionisio Pulido, este hombre cuidaba sus ovejas cuando notó un temblor y vio como se abría la tierra bajo sus pies. Salió corriendo hacia el pueblo y contó lo que sucedía. El Ayuntamiento se reunió urgentemente y levantó una acta muy curiosa que entre otras cosas decía: "Que había emergido una fogata de una zanja abierta y situada en una parcela con cuatro propietarios". Decidieron bautizarlo en aquel mismo momento como volcán de Paricutín.

Dionisio Pulido


En solo un día el Paricutín se elevó seis metros. Al día siguiente alcanzó los cincuenta y ciento cuarenta en la primera semana. Después de nueve años de erupción continuada alcanzó los 600 metros de la actualidad. La zona se despobló y la lava ganó 25 kms cuadrados de terreno. Varias poblaciones se esconden ahora bajo la lava, y lo único que asoma es el campanario de la iglesia de San Juan. Este campanario en mitad de un mar de roca volcánica lo han convertido en una zona turística.

Iglesia de San Juan 
Fuente


Vía: Menudas historias de la Historia. Nieves Concostrina


1 comentario:

  1. Les comparto mi poema, destinado a conmemorar los 70 años del nacimiento del hermoso coloso purépecha:

    PARICUTIN

    “¡Ay, Señor de los Milagros, . . . soy uno de tus milagros!”

    Se reventaron las tripas
    de la tierra incandescente,
    se nos tiznaron las milpas,
    Volcán, coloso inmanente.

    De natura fue el encono,
    fragor de pirekua, tono,
    nació un cono muy humeante,
    ¡P’urhépecha, rey vibrante!

    No hubo pena, ni castigo,
    déjenme, les cuento y digo:
    Tata Dionisio Pulido,
    te lo juro, yo no olvido.

    Que tú asististe a mi parto,
    de la mente no te aparto,
    ¡si temblaste junto a mí,
    si viste como surgí!

    Con mis fumarolas prietas,
    huaraches pisaron grietas,
    sobre un anafre, . . . se sufre,
    percibiste olor a azufre.

    Espanté tus sentimientos,
    ¿recuerdas mil novecientos?,
    año del cuarenta y tres,
    del mundo fui el interés.

    Convoqué a muchos famosos,
    fotógrafos y curiosos,
    vulcanólogos, pintores,
    poetas de mis amores.

    De Angahuan, hijo adoptivo,
    grandioso, superlativo,
    michoacano por derecho,
    Meseta, mi dulce lecho.

    En geología soy hazaña,
    magma, piedra de obsidiana,
    mineral, vapor ardiente,
    un fantasma gris latente.

    He suavizado el carácter,
    exhalo por ancho cráter,
    sigo activo, visitado,
    mi lava no se ha acabado.

    Soy turismo, panorama,
    de económica derrama,
    nunca quedaré a la zaga,
    soy cirio que no se apaga.

    San Juan Viejo, iluminado,
    ¡milagroso Dios, amado!,
    enterrado oficias misas,
    a ti brindo mis cenizas.

    Por joven, sigo creciendo,
    Nana Cueráperi, entiendo,
    ¡soy tu entraña, soy tu herencia,
    corazón, fuego, . . . tu esencia!

    Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
    México, D. F., 20 de febrero del 2013
    Dedicado a Don Guadalupe Trigo (QEPD)
    Reg. SEP Indautor No. 03-2013-051712171201-14

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