El humo del tabaco fue ampliamente utilizado por profesionales en la medicina occidental como una herramienta contra muchas enfermedades, incluyendo dolores de cabeza, insuficiencia respiratoria, calambres estomacales, resfriados y la somnolencia. La idea de aplicar el humo del tabaco con un enema es una técnica propia de los indios de América del Norte.
A comienzos del siglo XIX, los enemas de humo de tabaco se habían convertido en una práctica habitual en la medicina occidental. El tratamiento fue considerado tan importante como la respiración artificial. Es decir, si usted deja de respirar, la primera acción del médico era meterte un tubo por el recto y empezar a bombear el humo del tabaco en tu cuerpo. También se usaban para tratar las hernias y el humo a menudo se mezclaba con otras sustancias, incluyendo el caldo de pollo.
Según un informe de 1835, los enemas de tabaco fueron utilizados con éxito para tratar el cólera durante la "fase de colapso". Los ataques contra las teorías que rodean la capacidad del tabaco para curar las enfermedades comenzaron a principios del siglo XVII, pero fue en 1811, cuando el científico inglés Benjamin Brodie demostró que la nicotina, era un veneno para el corazón que podías restringir la circulación de la sangre. Este estudio llevó a una rápida disminución en el uso de enemas de humo de tabaco en la comunidad médica. A mediados del siglo XIX, sólo un pequeño grupo de médicos ofrecian el tratamiento.
Vía: Listverse
Foto: Listverse
¡Cómo cambia el mundo! Lo que en pasado estaba bien considerado, ahora se sabe que ocasiona enfermedades.
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